Aquí termina este diario. Y recordando un poema del afamado escritor español Federico García Lorca, hago mías sus palabras.
Despedida.
Si muero,
dejad el balcón abierto.
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).
El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).
¡Si muero,
dejad el balcón abierto!
(Federico Garcia Lorca)
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