Salió el sol y yo estaba mirando por la ventana, disfrutando del amanecer que es lo más bonito que puede verse desde esta pequeña ventana. Juan estaba abajo, en la calle frente a mí. Me miraba sin decir nada.
· ¿Cuánto llevas ahí, Juan?
· Hace un rato.
· Me quedé sin baterías. – dije mostrándole el walkie talkie
· ¿Estás muerto? – Su pregunta fue tan directa como inesperada.
Me dejó descolocado. Es evidente que lo estoy, pero no me había parado a pensar en ello. Este estado es algo inexplicable pues no sientes nada especial. No tengo miedo ni pena, ni alegría, ni esperanzas, ni recuerdos. Por no tener no tengo vida. Solo dudas. Me armé de fuerzas y respondí:
· Sí, creo que sí. Pero no te asustes, no soy malo.
· No tengo miedo. Mi papá dice que los fantasmas no existen. Los fantasmas son muertos ¿no?
· Yo estoy muerto y posiblemente sí sea un fantasma. ¿te doy miedo?
· Para nada – Dijo con valentía.
Decidí ir al grano, mis oportunidades eran contadas y perder una más podría ser la diferencia entre acabar con esto o seguir eternamente así.
· Oye Juan, Necesito que me saques de aquí. Posiblemente nadie te creerá, sólo tú puedes verme, no sé porqué pero es así. Y creo que solo tú puedes salvarnos a todos.
· Antonio me dijo lo mismo ayer. Pero no sé qué puedo hacer.
· Es fácil. Para salvarnos debemos averiguar cómo morimos cada uno de nosotros. – Juan me miraba con mucha atención pero dibujando cierta incredulidad en su cara. – La primera a la que ayudaremos es …
· Yo solo tengo 8 años…. Y no sé cómo moristeis. – me interrumpió.
· ¿Solo? … para tener 8 años eres el niño más valiente que he conocido jamás. – debía mentir, era obvio que mi memoria no me permitía saber eso. – y además eres muy listo. A ti se te ocurrió lo de los walkie talkies y tuviste la super puntería de acertar esta pequeña ventana para hacérmelo llegar. – Su cara cambió.
· ¿Qué puedo hacer? – preguntó con ganas.
· Dime Juan. ¿Antonio tiene las manos limpias?
· No, las tiene sucias, muy sucias. – Contestó.
· Entonces ya sé cómo murió. – Le tiré el walkie talkie para que pudiera cogerlo y terminé… - Dile a Antonio que murió electrocutado por cruzar los cables entre sí. Ve, corre y díselo.
Juan salió corriendo hacía el parque, bordeando la hilera de casas que lo separaba de nosotros. Corrió con todas sus fuerzas y ganas, no tardó mucho en llegar. Descansó unos segundos a los pies de la farola para coger aire. Luego levantó la mirada y vi como le hablaba.
Antonio giró su cabeza hacia mí. Quizás fuera mi imaginación pero creí ver una ligera sonrisa en su cara y así como nos mirábamos… desapareció.
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