domingo, 3 de abril de 2011

Día segundo

No pude dormir en toda la noche y la verdad sea dicha tampoco tuve sueño en ningún momento. Me he pasado el tiempo mirando esta habitación como si la conociera de toda la vida y sin embargo no la reconozco.

Tiene tan solo tres metros de ancho por cuatro de largo, con una puerta en la pared opuesta a la ventana. He intentado abrirla pero no lo he conseguido, creo que está cerrada con llave por fuera. La ventana es pequeña de unos 40x40cm sin cristal y las paredes son lisas y blancas. El suelo no tiene baldosas, es una habitación inacabada, como en obras. No hay muebles, ni nada de nada.

Hoy ha amanecido soleado, el sol salió por el mismo lugar que ayer, de la misma manera y a la misma velocidad. Es obvio, lo sé, pero eso es lo que tiene el aburrimiento.

Los vecinos han salido de sus casas y cogiendo sus coches se han marchado y hasta la tarde no han vuelto. Esta mañana la vecina de ayer no ha salido y su coche sigue ahí aparcado. 

A lo lejos se ve la carretera pero apenas se ven pasar los coches. Desde aquí solo se oye el constante ruido de coches como un zumbido tenue que se confunde con mi silencio hasta el punto en que no puedo distinguirlos.

Por las ropas que lleva la gente supongo que estamos en invierno. Hoy también debe ser día laborable.

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