viernes, 15 de abril de 2011

Día Decimotercero

Salió el sol y los vecinos salieron de sus casas un poco más tarde de lo normal, sin duda es sábado.  

María sigue en su habitación. Debe estar enferma. Me despista sin embargo que no ha venido el médico a visitarla y su marido no va mucho a verla. Hasta ahora no le di mucha importancia al asunto pero creo que no es normal. Ella sigue triste y mira tras la gran ventana de su habitación dejando pasar el tiempo.

Vi a Juan, esta tarde, acercarse al hombre de la farola. Fue al parque con su padre y su hermana pequeña, los vi jugar un tiempo allí y luego a Juan acercarse al operario. Hablaron un rato y pude ver como ambos miraron hacia aquí. Desde entonces ese hombre no para de girar la cabeza agudizando su mirada para encontrarme. Estamos lejos el uno del otro y quizás le sea difícil verme a través de esta pequeña ventana.

Juan volvió a su casa hace un rato, cuando anocheció. No vino a contarme nada de lo que hablaron pero tampoco tengo prisa, mañana ya me contará.

Los dos inquilinos de casa hoy estuvieron fuera todo el día y hace poco que han vuelto, riendo acarameladamente. Se les ve felices. Fritz es el que parece más joven, es más femenino que su pareja. Edu es mayor y con cara más seria.  Han cenado y han vuelto a salir de casa. Es de noche y ya no hay nadie en la calle. La carretera que desde aquí puede divisarse está más tranquila. Pocos coches. No puedo evitar volver a mirar al operario que sigue mirando hacia aquí.

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