viernes, 15 de abril de 2011

Día Undécimo

Hasta esta noche pasada no me paré a pensar en lo que me está pasando realmente. Me centré demasiado en querer saber y en hacerme oír sin analizar los detalles de lo que me estaba pasando. Y mis conclusiones son claras.

Nadie hace el sordo durante tanto tiempo. Nadie te ignora día tras día, noche tras noche. Tanta gente no puede estar tan coordinada. Nadie es capaz de estar tantas noches sin dormir, tantos días sin comer ni beber y ni siquiera tener hambre, sed o sueño. Y el operario…. El operario sé que está como yo, atrapado en su historia, en un triste e interminable bucle.

Mi única esperanza está puesta en Juan. Ese niño me ha visto, no me ignora y es el que puede echarme una mano. Pero es un niño de tan solo 8 años y si le insisto mucho podría asustarlo y con ello perder mi oportunidad. He de tener en cuenta que sus padres lo desconcertarán pues para ellos yo no existo.

Si, ahora sé que no estoy entre ellos realmente. Tampoco creo que esté muerto, pero sí que quizás esté en un espacio temporal. De ahí que el otro operario desapareciera de un momento a otro, como si se hubiera liberado.

Al no recordar nada de mi pasado no tengo un punto de partida, una referencia o un simple dato al que aferrarme. Empiezo de cero. Mi vida, si puedo llamarlo de alguna manera, empieza aquí, empezó hace once días… abriendo los ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario