Es domingo y los del chalet blanco se fueron de excursión al campo, Juan me saludó de nuevo esta mañana pero no sé si les habló de mí a sus padres. Los de la casa color mostaza no han salido de ella. La mujer sigue arriba de un lado al otro de la habitación, mientras que su marido salió a comprar el periódico y luego se pasó el día mirando la televisión.
Más la derecha hay un chalet marrón donde vive una pareja con niños, dos chicos adolescentes algo conflictivos, sus padres les riñen constantemente. Uno de ellos sale con una pandilla de jóvenes vestidos siempre de negro, las chicas incluso llevan el negro en la uñas, labios y ojos.
Hoy vi como el padre le daba un bofetón a uno de los chicos cayendo éste al suelo. Estaban en el jardín y el chico enfurecido se fue y a estas horas no ha vuelto. En cambio su hermano se quedó en casa todo el día y solo lo vi un rato en el balcón de su habitación fumando un cigarrillo.
A la izquierda está el cuarto chalet, donde vive una anciana con uno de sus hijos de unos 40 y tantos. Esta mujer se pasa el dia tejiendo y haciendo manualidades desde su mecedora. A veces se levanta para hacer cosas de la casa, pasear por el jardín o para ir a comprar para comer. Su hijo trabaja en una gasolinera, lo deduzco por su indumentaria. No habla, no saluda a nadie y no parece tener vida social. Llega del trabajo y se queda en su habitación hasta la hora de cenar.
El operario sigue trabajando en la farola.
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