La conversación de alargó hasta bien entrada la noche. Antonio estaba emocionado. Un hombre de unos 60 años, con su olvidada vida a la espalda y con la voz consumida por la experiencia.
· ¿Qué descubrió Andrés? – Me empezaban a consumir las prisas.
· Recordó cómo murió, esa es la clave para salir de aquí.
· ¿Muerto? – Me invadió una sensación extraña mezcla de miedo y satisfacción. Algo inexplicable en palabras.
· ¿Cuánto llevas tu? – me preguntó
· Dos semanas – respondí
· ¿Y en dos semanas no te diste cuenta que esto no era normal?, tan solo muerto es posible explicar todo esto. – Sentenció con cierto enfado en su voz.
· No creo que sea momento de reproches – mi voz casi se silenciaba sola.
Se hizo un largo silencio, ninguno habló durante varios minutos hasta que Antonio sentenció:
· Debes averiguar cómo fue tu desenlace y podrás irte en paz.
Y el silencio duró entonces toda la noche.
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